Diciembre en Japón

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Japón es un país al que le gusta estar siempre a la última y seguir todas las diferentes fiestas y modas que se celebran en otros lugares del mundo. Como ya os hemos contado, lo hacen con Halloween, preparándose buenísimos y terroríficos disfraces aunque esta festividad sea típica americana, ellos lo copian todo. Aunque bueno, no son los únicos, todo lo que hagan los americanos lo solemos copiar todos… un caso más reciente, el Black Friday, por ejemplo. Y como no podía ser menos, los japoneses también lo hacen con la Navidad.

Japón es un país en el que el cristianismo no ronda ni el 2% de la población y, el 25 de diciembre, ni siquiera es una fiesta nacional. Pero aún así, a finales de noviembre, se empiezan a ver las calles y las casas con decoraciones e iluminaciones navideñas.

Sin embargo, el 23 de diciembre, el día del cumpleaños del emperador Akihito, sí que es una fiesta nacional, por lo que podría considerarse como el prólogo a las celebraciones de la Nochevieja (ōmisoka) y del Año Nuevo (shōgatsu)las auténticas fiestas (al menos en importancia y tradición) del mes de diciembre en Japón.

Ceremonia pública en el Palacio Imperial el 23 de diciembre para transmitir los mejores deseos al Emperador Akihito. Fuente: https://www.nippon.com/es/features/h10016/

El mes de diciembre, según el antiguo calendario japonés, recibía el nombre de shiwasu, el “mes en el que los maestros corren”. Este nombre se debe a que en diciembre todo el mundo anda con prisas por los preparativos de Nochevieja, incluso los maestros, las personas más tranquilas. Otros nombres que recibe el mes de diciembre, son kagirizuki “el mes del límite”, kurekozuki “el último mes del año” o harumachitsuki “el mes que aguarda la primavera”.

El día mas importante del calendario japonés lo encontramos en este mes, el 31 de diciembre, conocido como ōmisokaTrae consigo una serie de costumbres y prácticas especiales, tradicionales y modernas, con el fin de preparar de manera positiva a la gente para la llegada del Año Nuevo. El ōmisoka es la última oportunidad de terminar los asuntos inacabados del presente año para prevenir que la mala fortuna de un año se derrame sobre el siguiente.

Las tradiciones del oshōgatsu (Año Nuevo) están envueltas por el concepto del engi, que podría traducirse como “suerte”. Para asegurar la buena fortuna del año que llega, se tiene que llevar a cabo una serie de preparativos para el fin de año cuidando atentamente cada detalle:

  • Según la costumbre, las cocinas deben descansar en los tres días siguientes al oshōgatsu, por lo que las casas están muy ajetreadas el último día del año, en las que encontramos a los cocineros colocando los últimos detalles en el menú tradicional japonés osechi ryōri, lleno de buenos deseos para el Año Nuevo. En las tiendas y supermercados, encontramos clientes ajetreados aprovechando las rebajas de última hora antes de que llegue el sanganichi (los tres días de vacaciones de Año Nuevo).

  • Aunque esto no debería ocurrir, los que han estado tan ocupados que ni han podido poner la decoración propia de la época, pueden encontrar un set con todos los elementos decorativos tradicionales en las zonas comerciales. A los más prudentes ni se les ocurriría dejar para el último día la decoración, ya que a los toshigami o dioses de Año Nuevo, hay que darles una bienvenida adecuada. Es importante colocar los kadomatsu (pinos de la puerta de entrada) para atraer a las deidades. Colocarlos el 31 de diciembre constituyen un ichiya-kazari (adornar por una sola noche), un pecado que tiene como consecuencia el rechazo de los dioses y la mala fortuna durante el siguiente año. Esta norma también se aplica a otras decoraciones tradicionales como el shimekazari (cuerda decorativa) o el kagami mochi (pastel de arroz). Es importante que todas las decoraciones estén colocadas para el día 28 de diciembre.

Kadomatsu, “pino de la puerta de entrada” que atrae a las deidades.

  • Otra tradición durante el ōmisoka, es el ōsōji o la limpieza de fin de año. Se cree que comenzó en el período Edo (1603-1868) y fue adaptándose paulatinamente en los hogares con el tiempo. Con esta tradición, no sólo purificamos el hogar, sino que con la limpieza de los trastos y la suciedad acumulada durante el año, muchos reflexionan sobre el tiempo transcurrido.

Al terminar con los preparativos, los japoneses pasan la Nochevieja sentados con su bebida favorita y disfrutando con el amplio abanico de programas de televisión durante estas fiestas. Otra tradición es la de disfrutar de un cuenco de toshikoshi soba cuando el reloj marca las últimas horas del año. Toman soba porque se dice que esta tradición se relaciona con la facilidad con la que los fideos se pueden morder, lo que simboliza una ruptura con las tribulaciones del pasado. Además, la resistencia del alforfón y la longitud de los fideos ayudan a asegurar longevidad y salud al que los toma.

Durante las últimas horas del ōmisoka, se escuchan sonidos solemnes, hay varios eventos de cuenta atrás populares, otras personas se dirigen a lugares famosos para el hatsumōde (primera plegaria del Año Nuevo), pero para muchos, el año termina acudiendo al santuario cercano escuchando el joya no kane, los 108 tañidos de la campana del templo budista que representan cada uno de los pecados terrenales.

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