OMIKUJI, los papelitos de la fortuna.

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Los Omikuji (おみくじ) son tiras de papel doblados o enrollados que encontramos en templos o santuarios japoneses, que contienen escritos de manera aleatoria la predicción del futuro y la fortuna. Literalmente podría traducirse como “destino sagrado”. En algunos momentos de la historia japonesa, los omikuji han tenido una gran influencia en la toma de decisiones, ya que servían para saber la opinión del dios o buda del tempo sobre una determinada cuestión. Hoy en día, para la mayoría de la gente es una simple lotería o incluso algo que se hace por costumbre.

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Para conseguir uno simplemente debemos hacer una pequeña ofrenda (generalmente establecida en 100 yenes), y seguir las instrucciones de cada templo o santuario. En algunos, elegimos directamente de unas cajitas expuestas la que más nos apetezca y, en otros templos, extraemos de un recipiente hexagonal metálico una varilla de bambú con un número escrito en un extremo, el cual nos indica de qué caja tenemos que escoger nuestro omikuji. 2- OmikujiD2- OmikujiE

Actualmente podemos encontrar sistemas más modernos para conseguirlos, a través de una máquina expendedora o simplemente dejar la ofrenda y coger nuestro omamori, y ver la traducción en otros idiomas (inglés, chino y coreano son las más habituales) en la otra cara del papel.

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Al estar los papelitos doblados o enrollados, la emoción es doble a la hora de abrirlos para leerlos. Una vez abiertos, lo primero que vemos es la predicción general de nuestra fortuna con unas letras más grandes en la parte superior o central del papel, seguido de algunas predicciones de aspectos más específicos relacionados con nuestra vida.

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La predicción obtenida tiene los siguientes grados de la fortuna:

– Daikichi (大吉), excelente buena suerte

– Chūkichi (中吉), buena suerte media

– Shōkichi (小吉), buena suerte ligera

– Kichi (吉), buena suerte

– Kankichi (半吉), media buena suerte

– Suekichi (末吉), suerte futura

– Kyō (凶), mala suerte

– Shōkyō (小凶), mala suerte ligera

– Hankyō (半凶), media mala suerte

– Suekyō (末凶), mala suerte futura

– Daikyō (大凶), gran mala suerte

Además del grado de fortuna, el omikuji también nos predice nuestra suerte en diferentes aspectos de la vida personal:

– Hōgaku (方角), direcciones ventajosas o perjudiciales (según los criterios del Feng Shui)

– Negaigoto (願事), deseos personales

– Machibito (待人), persona esperada

– Usemono (失せ物), objetos perdidos

– Tabidachi (旅立ち), viajes

– Akinai (商い), negocios

– Gakumon (学問), estudios

– Sōba (相場), finanzas

– Arasoigoto (争事), disputas

– Renai (恋愛), relaciones amorosas

– Tenkyo (転居), cambios de residencia 

– Shussan (出産), nacimientos

– Byōki (病気), enfermedades

– Endan (縁談), propuestas de matrimonio

Cuando la predicción es de mala suerte, se debe atar a un pino ubicado en el templo o santuario porque de esta manera la mala suerte se quedará atrapada esperando en el árbol y, por lo tanto, los dioses se la llevarán consigo y la alejarán de ti. Esto viene de un juego de palabras en japonés, ya que pino (matsu, 松) se dice igual que el verbo esperar (matsu, 待つ), así que se supone que al atar la mala suerte, ésta “espera” junto al árbol, en vez de seguirnos y “pegarse a nosotros”. En la actualidad, muchos templos tienen espacios especiales dedicados a que la gente ate sus omikuji con mala suerte, para no maltratar tanto a esos pobres árboles.

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En cambio, si te toca un omikuji que predice la buena suerte, puedes guardarlo y llevarlo encima para que la predicción se cumpla, o bien lo dejas atado también en el templo o santuario para que tenga un mayor efecto. Esta última opción tiene su origen en el periodo Edo, cuando el árbol se asoció con el en wo musubu (縁を結ぶ) que significa “conectar con alguien”, en este caso con el dios o buda al que está dedicado el santuario o templo. Siguiendo con el juego de letras, el verbo musubu también significa “atar” o “enlazar”, y por eso algunos atan sus omikuji favorables en el templo o santuario, para atar nuestra buena fortuna al dios del templo o santuario y ampliar nuestra buena suerte.

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Como ya hemos podido ver, en este sistema nuestra fortuna es una lotería. Aunque hoy en día se ha perdido parte del significado religioso, un pueblo al que le gusta tanto que le digan su buenaventura como es el japonés, siguen acudiendo a consultar sus omikuji antes de algún acontecimiento importante en su vida, como por ejemplo, un examen, una propuesta de matrimonio, un cambio laboral, etc.

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